Filosofia

Siento gran apego tanto por la cultura británica como por la española. Aunque mi cuna fue España, he vivido en Inglaterra muchos años, y he tenido la fortuna de vivir diferentes experiencias en ambos países.

He aceptado que algunos valores que aprendemos en nuestros años formativos tienen gran arraigo, y no ha sido fácil revaluar, adaptarse y reconocer nuevas ideas en busca de realización personal. Habiendo crecido al amparo de una fe determinada, cambiar de dirección requiere cierto esfuerzo, e incluso te lleva a sentir un latigazo de culpa por no seguir la fe de tus mayores.

De niño, los preparativos para hacer la primera comunión me dejaron una profunda huella. Me enseñaron que si  rezaba a Jesús, el sería mi guía y protector. También me hablaron del ángel de la guardia y de la vida eterna.

Aunque no reniego de ello, mis creencias van más allá de lo que mis padres me enseñaron, como veréis a continuación…

Cuando empecé a distanciarme de estas creencias y a desarrollar mis propias opiniones, surgieron muchas preguntas que no encontraron respuesta o explicación.

La pérdida de varios miembros de mi familia siendo aún un niño,  contribuyó a crear más confusión y dudas en mi mente. La muerte de mi padre siendo yo tan solo un muchacho de 17 años fue la última gota. Mi padre tenía vínculos con los Jesuitas de Málaga, pero no vinieron a asistirnos en nuestra hora de necesidad. La familia estaba hundida, la perdida de mi padre fue un gran golpe, pero yo continué aferrándome a mis creencias como cristiano.

Sin embargo, inesperadamente, empezaron a ocurrir cosas. A pesar de nuestras dificultades, tanto mi madre como yo encontramos trabajos decentes cinco semanas después de haber enterrado a mi padre. En los años que siguieron, se produjeron una serie de sucesos inesperados, que aún hoy en día no puedo ni explicar ni comprender totalmente.

Mi padre siempre quiso mandarme al extranjero para trabajar y aprender. La situación económica estaba mal en España, y el hizo por mi todo cuanto pudo. Llego a la conclusión de que tendría un mejor futuro si salía de Españas y probaba suerte en el extranjero.

Pasaron tres o cuatro años y finalmente, a insistencia de un amigo, compré un billete de Málaga a Londres para el vuelo del cuatro de Noviembre de 1967. Entonces sόlo había un vuelo por semana, si recuerdo bien. El día del vuelo, el cuatro de Noviembre, era el día de mi santo, y al ver que la familia protestaba, en el último momento decidí cambiar el vuelo para el día 11: İen buena hora! Días después Iberia tubo que anunciar su primer desastre aéreo del vuelo 602 del cuatro de noviembre, que se estrelló  al aproximarse a Heathrow. No hubo supervivientes.

El día once, cuando finalmente aterricé en el aeropuerto de Heathrow, me mandaron de vuelta en el primer vuelo; İme denegaron la entrada al país! Pasό el tiempo, y el primero de Octubre de 1970, me instalé por fin en Inglaterra.

La búsqueda de mi desarrollo espiritual me ha llevado a embarcarme en un largo viaje. No he dejado de aprender, poner en práctica  y perfeccionar esta faceta de mi espiritualidad, y quisiera continuar ayudando a otros en todo lo que pueda, sin olvidar a mis compatriotas.

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